¿Quieres empezar a practicar yoga?

Quieres empezar a practicar yoga, nunca lo has hecho, pero has decidido hacerlo esta semana. No, mejor la que viene. No, quizá ya el mes que viene. Quieres ver qué pasa con la pandemia. Porque quieres empezar de manera presencial. Lo mismo te has planteado hacerlo online presencial, o con videos. No, presencial. A lo sumo online presencial. Ah, una caña. Ya iré. Mientras tanto, sigues escuchando lo que te cuentan amigos y amigas de sus clases de yoga. No sabes si probar ó irte a una clase de cross-fit. No sabes si te apetece, o no.

Luego vienen estos pensamientos, a mi me pasó. Muchos alumnos que empiezan, después de su primera sesión te confiesan que tuvieron estos pensamientos. “No soy muy flexible, estoy muy fuera de forma, seguro que soy un pato, como sea decir om y respirar durante una hora no lo aguanto y blablablabla” Otra excusa para que la cosa de probar una clase de yoga se vaya postergando. Conozco casos que han estado un año entero postergando el momento de empezar a practicar y tras una primera clase, con una gran sonrisa, han susurrado “¿Por qué no lo probé antes?” No te voy a engañar, también hay gente que prueba y  no vuelve a practicar jamás. Esto es como tantas cosas, probar y ver qué pasa.

Para tu descargo te contaré estos “secretos”:

  • No necesitas ser flexible para hacer yoga.
  • No necesitas tener un outfit/modelito espectacular para practicar.
  • No importa cual sea tu estado de forma.
  • No estamos una hora respirando y repitiendo el nombre de Brahma.
  • No hace falta ser un ser espiritual, religioso, pero si lo eres tampoco está nada mal.
  • No tomamos té todo el rato mientras practicamos, no somos “La Hierbas”.

Porque:

  • Nadie va a evaluarte. Lo que haces lo haces para tí. El profesor te guia, te orienta y te muestra un camino para que no te hagas daño.
  • Yoga no es competición. No es dónde llegas con el pie, más bien es cómo se entrega tu mente a experimentar nuevas posturas.
  • Yoga no es religión. Parece obvio, pero existe mucha confusión.
  • Yoga no es fitness. No es un deporte. No se compite. Tratamos de trabajar el cuerpo para enfocar la mente. La propiocepción es más importante que la competición.
  • Yoga no solo es meditar. Es un paso más, tú eliges si quieres darlo.
  • Si no  te gustan las infusiones también eres bienvenido.

En las clases de yoga  cada practicante trabaja hasta donde puede, hay que respetar las condiciones particulares de cada uno, tienes que respetarte. El yoga nos dota de herramientas que nos ayudan a auto-observarnos y darnos cuenta de cómo estamos practicando, el objetivo es que practiques en casa con el tiempo. Buscamos acabar en un estado de calma, en paz, con el sistema nervioso equilibrado. Las posturas tienen desarrollo según el nivel de quién practica.

Y sobre todo: tú eliges hasta donde llegas, cómo utilizas el yoga y para qué practicas. No existen dogmas, pero sí existen diferentes capas de profundización en esta disciplina. Cada uno elige hasta donde llega, si quiere o no quiere meditar, nadie juzga el momento, la práctica o la implicación de nadie.

Por tanto, no tienes excusa. Prueba hasta que encuentres cuál es tu escuela, disciplina, sistema. Existen sistemas más dinámicos, otros más estáticos, los hay más meditativos, más físicos. Explora. Hay una práctica para cada persona. Decide. Mantente con constancia en la técnica que más te llene y profundiza. Mira qué beneficios te produce, si te produce alguno. Intenta evitar el picoteo, mantente ahí donde sentiste que habías encontrado era tu práctica. Por último: Disfruta.

¿Quieres empezar a practicar yoga?